domingo, 19 de mayo de 2013

El Rico y El Pobre



En un pueblo muy pequeño y donde todos sus habitantes se conocían, había un señor llamado  D. Sebastián  y su esposa Mercedes, vivían en una casa grandísima; la más grande y bonita del pueblo. 
Tenían más dinero que todas las personas del pueblo, pero nunca se las veía reír.  
Al lado de ellos vivía una familia muy humilde,  estaba formada por el padre Juanito, su mujer y sus dos hijas: Irina y Carlota. Eran tan pobres que muchas noches se iban a la cama sin cenar, pero por la mañana les veías sonrientes y alegres.
A Sebastián  le molestaba tenerlos al lado ya que para él eran inferiores a ellos, y todos los días se metían con ellos con verdaderos insultos para que se fueran de allí. No querían pobretones a su lado.
Un día la pequeña Carlota sin darse cuenta piso en el jardín de D. Sebastián.  Él, al verla, le tiro una piedra como si fuera un perro y con tan mala suerte que le dio en la cabeza, la niña cayó al suelo y    D. Sebastián no se preocupo de ella, la dejo allí.
Los padres de la niña la buscaron.  Al ver que no venía a casa y ya era muy tarde avisaron a los vecinos  y éstos le ayudaron  a buscarla por los alrededores, por el rio, por el bosque… pero nada. Al amanecer un chico del pueblo dio un grito donde todos fueron corriendo, habían encontrado a Carlota, estaba viva pero muy débil, todas las personas la ayudaron. Todos unidos, ayudaron a sus padres para que pudieran vivir mejor y otra vez los cuatro juntos eran felices, pues ahora tenían para cenar todas las noches y lo más importante, tenían verdaderos amigos, pues sabían que si los necesitaban ellos iban a estar allí.

Lo contrario que D. Sebastián que nadie le volvió a mirar ni a él ni a su esposa. Por mucho dinero que tuviera ya no iban con la cabeza tan alta. No tenían amigos. Solo poseían cosas materiales y cada día que pasaba más tristes y solos estaban

Moraleja:
No es más feliz el que más tiene si no el que menos necesita.

Jorge Ibáñez 2º A


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